Días extraños, días sin chispa. Pese a la inminencia del jolgorio navideño, ando algo mustio.El aniversario de algunos adioses tempranos agrian las celebraciones. La urgencia de disfrutar de esta época me estresa. Debo ser feliz y ha de ser ya, porque ya están puestas las luces. La verdad es que no soy de los que odian estas fechas; más bien las suelo disfrutar. Pero estas… estas no, mira tú.

Ando sin tiempo para todo. Tampoco para mi publicación mensual en reflexión.news. Como mi compañero Luis Rod, procrastino hasta el desayuno. Llega el momento y no tengo nada. Porque nada me importa demasiado estos días. Sin embargo, casualmente y en el último minuto, un vídeo en la red me trasporta, de manera tan contradictoria como elemental, a mi querida Petra Kelly. Hace bien poco que me enamoré de ella; sólo hubo que leerla.

El vídeo es, en primera instancia, intrascendente: Un chaval vacila a un tipo por la calle para un supuesto trabajo de cámara oculta de la universidad. El joven le llama cara anchoa y este reacciona de manera violenta asestándole una fuerte bofetada en la cara pese a la disculpas del chico. Eso es todo. Hasta ahí nada nuevo bajo el sol. Cosas que pasan. Cosa feas, pero pasan. Lo que me ha llamado la atención, verdaderamente, es la viralización del vídeo junto con la aquiescencia de la gran mayoría de internautas. Un elevado número de personas que, al final, lo que está haciendo es ponerse del lado del violento; alinearse con la violencia.

-Es sólo una bofetada- Dicen.

-El niñato no debería ir vacilando porque luego pasa lo que pasa- Justifican.

-¡Cómo me he reído!- Se burlan

-Le está bien merecido-Sentencian.

Vivimos tiempos duros y esto es una pequeñez, está claro. Sin embargo, este pequeñez denota muchas cosas. Nos dice que la gente no sólo está acostumbrada a la violencia gratuita; sino que está de acuerdo. Que expresarse mediante golpes a la menor oportunidad está justificado. La justicia, por suerte, todavía dice lo contrario, pero la moral colectiva lo aprueba; banalizándolo, sí, pero lo aprueba.

¡Qué contraste descomunal! ¡Qué bofetada la que me llevo yo! Tras terminar de conocer la famosa filosofía de la “no violencia” de esa menuda alemana (que menuda era…), y encontrarte, dos décadas después de su asesinato, con que, quizá, su lucha haya sido verdaderamente en balde.

Y la cosa no acaba ahí. Después de haberse “hermanado” con el violento, hay quien parece sentir pudor al escuchar otras visiones (¿habrá esperanza?). Pero ahora corren a buscar el material para sentirse de nuevo a gusto con su decisión; y comparte los vídeos del interfecto en su canal de youtube. Allí se ve cómo vacila a otras personas de maneras similares, todo bastante inocente; de joven tontorrón. No tengo claro si me hace gracias o no, la verdad. Recuerdo haber hecho algo parecido en mis años mozos con alguna copa de más.

Lo que sí sé es que el vídeo de la bofetada no me divierte en absoluto. Y me aterra pensar que a la mayoría de la gente le hace gracia ese, y por el contrario, les parezca extremadamente ofensivo la tontería de un crio que te dice cara anchoa; tanto como para justificar la agresión física

Como digo son tiempos duros y no pretendo dramatizar. También pienso que el vacilón en cuestión no debería molestar a la gente; al fin y al cabo, es también una acto de agresión. Pero la revolución que necesitamos ha de ser pacífica. Si la humanidad tiene una salida ha de ser verde y pacífica, como decía la bávara. Todo esto es un ejemplo de por dónde no hemos de ir.

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Ferdy Torres

Publicista, compositor y cantante, Ferdy es miembro de varias bandas madrileñas. Escritor frustrado, lector enfermizo y animalista convencido, emprende el reto "Reflexión" con ilusión y, sobre todo, mucho respeto.

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