Sentados en aquella terraza cerrada, con un tímido Sol entrando por la ventana, Irene y su abuelo, están sentados hablando. A Irene le encantaba escuchar las historias de su abuelo y todos los miércoles iba a visitarle para, simplemente, pasar la tarde sentado a su lado hablando de su vida, conociéndole, más quizá de lo que le conocían sus propios hijos.

Irene: Abuelo ¿cómo era la democracia en tu época? ¿era distinta a la de ahora?

Abuelo: Muy distinta hija, muy distinta. Para empezar, nosotros votábamos una vez cada cuatro años, no como ahora que podéis votar en cualquier momento.

Irene: ¿Cómo? ¿Una vez cada cuatro años? No lo entiendo, y como podíais decidir todas las cosas que suceden en todo ese tiempo votando solo una vez? ¿Cómo podíais decidir lo que se hace con los colegios, hospitales…?

Abuelo: jeje es que no decidíamos nada de todo eso que decidís ahora. Ahora es muy fácil, votais desde el móvil de manera muy sencilla sobre todos los temas que os interesan, sobre todo lo que os preocupa y vosotros decidís el camino, digamos que vosotros tenéis una verdadera democracia, pero antes era muy distinto.

Para empezar nosotros votábamos metiendo un papel en una urna, que normalmente era como una caja de metacrilato o cartón y luego se contaban todos los votos y…

Irene: ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Votábais con papeles en cajas? ¿Y luego como se contaban? ¿Quien contaba tantísimos papeles de todos los que votaban, serían millones de papeles? ¿pero abuelo, si en tu época ya había móviles, internet y de todo… por qué no votábais como ahora?

Abuelo: jajaja entiendo que te sorprenda Irenita, es que la cosa ha cambiado mucho, a ver vamos por partes, que me haces muchas preguntas.

Se votaba en los colegios y todas esas papeletas se contaban a nivel local y luego se llevaban a otros centros. Se organizaba lo mejor posible para que no hubiese votos extraviados. Y sí, había móviles pero a nadie le interesaba, ni se creó un debate sobre ello hasta que no resurgió aquel movimiento en mayo de hace unos años.

Irene: ¿Y qué medidas votábais ese día?

Abuelo: ¿Medidas? jeje no votábamos ninguna medida, no era una democracia de medidas como ahora, era una democracia representativa con partidos políticos. Ahora votáis para la sanidad, educación, para decidir sobre los presupuestos, las calles, los parques, ahora votáis sobre las medidas, antes votábamos a partidos.

Irene: ¿Partidos? ¿partidos de partir algo? No entiendo.

Abuelo: jajaja es que la cosa ha cambiado mucho en poco tiempo. Ahora los jóvenes no entendeis eso de una democracia de partidos y antes nadie entendía eso de una democracia de medias. Votábamos a grupos de ciudadanos que se organizaban, como si fuesen equipos. Se unía gente con pensamientos afines y votábamos a unos o a otros porque decían que iban a tomar unas medidas u otras.

Irene: ¿y si luego no hacían lo de habían dicho que iban a hacer que haciais?

Abuelo: Pues eso pasaba, que durante cuatro años no podíamos hacer casi nada, más que salir a la calle a protestar pero normalmente no tenía demasiados efectos inmediatos. Hubo una época donde la gente empezó a protestar masivamente porque en los dos grandes partidos se sucedían los casos de corrupción y mucha gente se sentía que gobernaban a sus espaldas ya que las leyes normalmente tenían el color del partido que gobernaba y millones de personas no se sentían representados en esa democracia representativa.

Al principio, después de todas esas protestas del 15 de mayo de 2011 cobraron fuerza dos partidos políticos y en el Congreso y Senado, en lugar de haber dos partidos mayoritarios hubo cuatro partidos mayoritarios. Se pensó que eso cambiaría las cosas, pero no cambió demasiado. Tenían buenas intenciones, pero lo que fallaba era el modelo de democracia y pasaron los años y esos partidos que vinieron a limpiar la política se llenaron también de casos de corrupción, y acabaron actuando de forma muy similar a los otros dos, porque al final es un problema de que el sistema alimentaba la codicia y muchos cuándo llevaban tiempo en el poder acababan buscando sus propios intereses. No era un problema político solo, todo las empresas buscaban producir más porque todos querían ganar más para tener más, para tener más comodidades, para ser más felices. Pero se vio que ese no era el camino.

Irene: ¡Que interesante abuelo! ¿Y como fue que se acabó esa democracia representativa de partidos políticos y comenzó la democracia de medidas sin partidos políticos?

Abuelo: Pues fue un proceso natural. La tecnología empezó a cambiarlo todo de una manera exponencial, las empresas se dieron cuenta de que tomando medidas que hiciesen la vida mejor a los empleados todo funcionaba mejor y todo eso se acabó trasladando también a la democracia.

Al principio se tomaron medidas simbólicas pero importantes como que los partidos de la oposición, que eran los que no gobernaban, empezaron a llamarlos partidos de la colaboración. Entendieron que el camino no era oponerse al que había sido elegido democráticamente sino colaborar para construir un país mejor, superando las diferencias.

Pero todo eso no fue suficiente. Entonces, empezó a haber un nuevo resurgir ciudadano haciendo viral esta idea de “Democracia de Medidas“. Escribieron un artículo en un blog online sobre una niña hablando con su abuelo, como si alguien hoy estuviese escribiendo sobre nuestra conversación. Y ese artículo se hizo viral, la gente empezó a compartirlo en las redes sociales, en WhatsApp y en muy poco tiempo lo leyeron millones de personas y aquel artículo fue la primera piedra que acabo cambiando la democracia en España y luego ese modelo lo copiaron en muchos países de Europa y del mundo.

Entre los miles que lo leyeron, lo hicieron catedráticos e intelectuales que empezaron a trabajar sobre el tema, se formaron grupos de trabajo ciudadanos que empezaron a desarrollar la base teórica y el formato de esa nueva democracia donde, como ahora, votáis a todas las medidas que os atañen.

Al principio, por el desconocimiento de algo nuevo, muchos creyeron que era imposible, pero miles de personas desarrollando la idea y liderados por grandes sabios, consiguieron formular un nuevo sistema como en la antigüedad hicieran otras civilizaciones, estados y grandes sabios.

En realidad fue un gran trabajo colectivo donde cada uno puso su grano de arena, desde los que compartiendo aquel artículo y lo hicieron viral, hasta los que desarrollaron toda esa nueva democracia donde el pueblo decidía muchos temas y había gestores que llevaban a cabo lo que se decidían el las votaciones.

Al principio se tuvo mucho miedo a que el pueblo tomase decisiones “equivocadas” al estar desinformado en muchos temas, pero el desarrollo fue muy paulatino y modélico y empezaron a hacerlo en pequeñas poblaciones, luego ciudades, luego provincias enteras, hasta que acabo siendo un sistema muy testeado y con numerosos estudios detrás que demostraban que la sociedad era más libre y no se dependía de personas que se podían corromper porque desapareció esa lucha de poderes y de egos que eran los que, a la larga, contaminaban la democracia.

Hija, cuándo te digan que algo es una utopía o que no se puede, están hablando de sus incapacidades, no de las tuyas. Ha habido miles de civilizaciones que han cambiado el rumbo y desde que existe el ser humano ha habido miles y millones de mejoras tanto sociales, como políticas, tecnológicas… si alguien te dice que es imposible, solo te está diciendo que no sabe como hacerlo o que no quiere que haya un cambio, pero cuándo algo se construye entre todos miles de pequeñas acciones todo es mucho más fácil, y así fue como cambió todo.

Irene: Me encanta abuelo! Ójala alguien te hubiese estado escuhando y hubiese escrito un artículo sobre esto para que lo hubiesen podido compartir como dices que pasó.

Bueno, me voy que ya se nos ha hecho tarde, dame un beso lento y el próximo miércoles vengo para que me sigas contando cosas. Te quiero abuelo.

 

 

The following two tabs change content below.

Gonzalo de la Campa

Estudió Sociología y Realización en Medios Audiovisales. Actualmente trabaja como freelance como diseñador web, gráfico y consultor de marketing online. Ha publicado su primer libro de poesía junto con Joaquín González Castro.

Pin It on Pinterest

Share This