Representemos esquemáticamente, a fin de entenderla bien, la complicación del proceso que tiene lugar. Las noticias que un pueblo A recibe del pueblo B suscitan en él un estado de opinión, sea de amplios grupos o de todo el país. Pero como esas noticias le llegan hoy con superlativa rapidez, abundancia y frecuencia, esa opinión no se mantiene en un plano más o menos “contemplativo”, como hace un siglo, sino que, irremediablemente, se carga de intenciones activas y toma, desde luego, una carácter de intervención. Siempre hay, además, intrigantes que, por motivos particulares, se ocupan deliberadamente de hostigarla. Viceversa, el pueblo B recibe también con abundancia, rapidez y frecuencia noticias de esa opinión lejana, de su nerviosidad, de sus movimientos, y tiene la impresión de que el extraño, con intolerante impertinencia, ha invadido su país, que está allí, cuasi-presente, actuando. Pero esta reacción de enojo se multiplica hasta la exasperación porque el pueblo B advierte, al mismo tiempo, la incongruencia entre la opinión de A y lo que en B realmente acontece. Ya es irritante que el prójimo pretenda intervenir en nuestra vida, pero si además revela ignorar por completo nuestra vida, su audacia provoca en nosotros frenesí.”

Ortega y Gasset La rebelión de las masas”

Odio tener que planear sobre este tema otra vez. Odio tener que pronunciar de nuevo el sobado nombre de aquella patria, nombre que perdió el sentido por repetido y a nadie le importó. Esa es la gran afrenta que no me gustaría dejar de denunciar antes de que el tema muera del todo hasta las próximas elecciones (de lo que sea). O, quizá, vuelva a nosotros cuando, en verdad, ocurra la desgracia más triste, la de una guerra entre hermanos. Que Venezuela tiene problemas es seguro; tan seguro como que eso aquí nos importa muy poco.

Si algo bueno ha traído el 26J es, sin duda, la vuelta a la normalidad en Venezuela, esa provincia española hasta hace cuatro días que hoy es, de nuevo, la superpotencia que nuca debió dejar de ser. ¡Qué alegría!. Puesto que ya no se encuentra noticia alguna en los medios, ni referencia en las redes de los voceros habituales, imagino que el peligro ya habrá pasado:

Imagino que el mismo 27 de Junio, día después de las elecciones generales, la paz volvía a reinar en sus calles bolivarianas donde ya no se asesina a nadie por un teléfono móvil. La gente vuelve a ser feliz “per se” y ya sólo se aman los unos a los otros, pues no existe polarización alguna. Los supermercados, antes yermos, rebosan hoy productos de primera, segunda y decimoquinta necesidad; -al fin puedo limpiarme el culo como Dios manda; antes tenía que ir a Europa a comprar papel- confesaba una pobre mujer venezolana “sin recursos” en la televisión nacional; televisión que es ahora plural y libre.

En definitiva, gracias a los desinteresados españoles, Venezuela es, de nuevo, un país más en la geografía mundial. Ya pueden volar solos. Y no les cobramos nada (no como otros)

Habrá a quien mi sentido del humor no le haga puñetara la gracia, le comprendo y le pido perdón de antemano. Pero a mi tampoco me divierte lo que ha pasado. Si fuera venezolano, estaría profundamente dolido. No me haría falta leer a Ortega para saber que me han utilizado. Han utilizado mi dolor, mis raíces, mi idiosincrasia, mis miserias, mis problemas, mi alegría, mis niños, mi gente, mi pan, mi tierra, mi esfuerzo, mi historia, mis recursos… ¡TANTO!… y tan poco para algunos. Gente sin escrúpulos, sin duda, pues hay que ser muy canalla para echar leña a un fuego que no te quemará tan sólo por un puñado de votos lejanos. Qué inconsciente Albert, qué egoísmo… Superaste a todos, y mira que el listón estaba alto. Casi me lo imagino delante del espejo:

  • ¿Voy o no voy?…… Venga si, qué coño, si es bastante vendible
  • Lo mismo no te dejan entrar – Le diría alguno de los suyos
  • ¡Cojonudo!, puntazo para la campaña. O todavía mejor, que me retengan en el aeropuerto un par de días. ¡Buah!, entonces yo creo que ya me pongo la capa ¿Te parece?
  • Si tío, eres lo más. Pero primero tienes el “abrazaniños” en no sé dónde, acuérdate.

Me dicen últimamente que soy muy crítico con el bueno de Albert, y es cierto. ¿Cómo no habría de serlo?. ¿Nadie más ve el cambio de este señor en apenas un año?. Basta con ojear, por ejemplo, los dos programas de Salvados con él y el coletas ¡Sólo un año de diferencia!

Digresión “Riveril” aparte, creo que todos debemos hacer examen de conciencia. Preguntarnos qué hemos hecho estos dos últimos años con respecto al tema de Venezuela y respondernos sinceros; total, nadie tiene porqué saberlo. Después, que cada uno haga lo que tenga que hacer. Yo, personalmente, quiero pedir perdón a todo aquel país

Para los que osan decir conocer con detalle la situación política de naciones tan remotas

(algunos por el simple hecho de que conocen a no sé quién de allí) les comparto otro pequeño extracto de Ortega, al que, por cierto, nadie tendrá valor de calificar como comunista o similar.

Tomemos como ejemplo cualquier función colectiva, por ejemplo, la lengua. Bien notorio es que resulta prácticamente imposible conocer íntimamente un idioma extranjero por mucho que se le estudie. ¿No será una insensatez creer cosa fácil el conocimiento de la realidad política de un país extraño?”

Por cierto que tan sólo unos días después de la victoria electoral del Partido Popular… :

La fiscalía califica de conjunto de recortes de prensa sin ninguna prueba ni el menor indicio de delito, el informe policial PISA de la supuesta financiación desde Venezuela, del que no hemos parado de hablar. Lo peor es que todo el que utilizó esto como arma arrojadiza lo sabía perfectamente, es decir, que nos toman el pelo; y parece que nos encanta, visto lo visto.

 

¡Conjunto de recortes de prensa! “¡dremía del amor hermoso!”, que diría Forges

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Ferdy Torres

Publicista, compositor y cantante, Ferdy es miembro de varias bandas madrileñas. Escritor frustrado, lector enfermizo y animalista convencido, emprende el reto "Reflexión" con ilusión y, sobre todo, mucho respeto.

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