Tengo un amigo músico y líder de una banda de Rock madrileña, con el que suelo intercambiar descubrimientos e influencias musicales, pues los dos somos apasionados de la música, y pocas sensaciones hay más placenteras para dos “frikis” como nosotros que escuchar algo nuevo y estar ante la certeza de que acabas de descubrir algo grande, que perdurará, pero que de momento sólo unos pocos elegidos conocen el preciado secreto. El caso es que, para definir si realmente la novedad en cuestión merece la pena, solemos plantearnos un único interrogante: ¿Lo tiene o no lo tiene?
No sabemos a ciencia cierta a que nos referimos con esa pregunta, pero sin embargo ninguno de los dos dudamos a la hora de responderla. Cuando un jueves de septiembre allá por 2011 llevé a mi colega al Búho Real para presenciar un concierto acústico de Txetxu Altube , cantante por aquel entonces de Los Madison, su respuesta fue contundente. No había terminado el primer tema, Soldados, cuándo me dijo: “Lo tiene, no sé exactamente qué es, pero él lo tiene”.
Algo así me había ocurrido unos meses antes a mí, cuando, bicheando por Youtube, me topé accidentalmente con un vídeo de una colaboración de Txetxu con Quique González, dónde los dos cantaban a dúo de modo magistral “Anoche estuvo aquí”. Rápidamente empecé a buscar más vídeos y a empaparme sobre quién era aquel tipo con aspecto algo desaliñado, que cantaba con la garra del Boss, pero también con la emoción de Antonio Vega. Yo, que soy algo mitómano y no lo puedo remediar, vi de inmediato una especie de conexión estelar: si Enrique Urquijo había apadrinado años antes a Quique, y muchos habíamos llegado a él a través de “Aunque tú no lo sepas”, ahora era el creador de “Salitre 48” el que otorgaba simbólicamente el testigo a Altube, cuyo talento como compositor e intérprete le hacían presagiar un futuro brillante dentro del panorama del pop-rock nacional.
Los años fueron pasando y durante ese período, Los Madison sacaron un total de tres discos de estudio, con prácticamente la totalidad de las canciones firmadas como autor por Txetxu. Para mi asombro y el de algunos pocos más, aquellos discos llenos de temas magníficos, repletos de talento y emoción, pasaron bastante desapercibidos para el gran público. De hecho, un concierto concebido inicialmente para dar el espaldarazo definitivo a nivel de popularidad al grupo, como fue el ofrecido en Los Teatros del Canal en 2013, junto a artistas de la talla de Miguel Ríos, Alvaro Urquijo, Mikel Erentxun o Carlos Tarque, tuvo el efecto diametralmente opuesto al esperado. A pesar del éxito obtenido aquel día, la nula repercusión en cuanto a ventas y el poco eco que se hicieron los medios generalistas, acabaron provocando en el grupo una sensación de desesperanza y abatimiento, que, junto con otros factores de tensión interna, terminaron desembocando en la desaparición de la banda en 2014.
Y llega 2015. Y con el, “Cuestión de Intensidad”, el primer disco en solitario de Txetxu Altube. Se trata de 13 canciones que nos presentan a un Txetxu que mantiene el grado de inspiración en cuánto a las letras, y que aporta novedades en cuánto a la parte musical. Los nostálgicos de Los Madison verán saciadas sus expectativas en temas como el que da título al disco, si bien es cierto que la mayor parte de las canciones van por otros derroteros. Unos derroteros algo más intimistas, o al menos eso es lo que evocan al escuchar los arreglos y el toque celta que aportan los StreetWings, la banda de folk madrileña de la que se ha hecho acompañar Txetxu para la ocasión. Con ellos, se alcanzan las cotas más importantes del disco, en temas como “Rondarás por aquí” (que huele a clásico desde la primera escucha) o la excelente “No quiero que cambien los planes”. Destaca también el aire country, casi fronterizo, de “Tu versión”, que recuerda a artistas con los que siempre se ha relacionado a Txetxu como Jayhawks o Lucinda Williams.
En Galileo fue la presentación de “Cuestión de Intensidad”, y en esa misma mítica sala volvió a actuar el pasado Jueves 19 de mayo, dentro de la gira IntensiTour, que le está llevando por toda la geografía española.
Con algo menos de aforo que en el concierto de Octubre, el publicó empezó un poco frío. Pero la ilusión, las ganas y la intensidad que desprende el madrileño en cada una de sus actuaciones, fueron haciendo que el respetable entrara rápidamente al trapo. Fue intercalando sabiamente temas de la época de Los Madison como “Ropa nueva”, “Horas contadas”, o la infalible “Nadie”, con las nuevas canciones, que la gente desde sus asientos de Galileo coreaba visiblemente, para recordar al ex-madison que su trabajo no cae ni mucho menos en saco roto. Ya para terminar, y como viene siendo tradición, con todo el personal de pie aclamando a Txetxu y a los StreetWings, nos deleitó con “Compás de espera”, una de las canciones más personales de Txetxu, y a la vez una de las que logra que más gente se identifique con ella (“no sé qué coño tengo en la cabeza…”).
Allí estuvimos mi amigo y yo, una vez más, en ese lugar dónde tantísimas veces hemos acudido para ver a muchos de nuestros artistas favoritos, para disfrutar nuevamente de la magia de Txetxu, tratando de comprender porque a estas alturas hay gente que no se ha dado cuenta de que él lo tiene. Igual que lo tenían Enrique o Antonio. No sabemos exactamente que es, pero lo tiene.

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Coke González

Licenciado en Ciencias Políticas , acumula ya años de trabajo en el sector público, actualmente coordinando un Programa de Ayudas a ONG´S. Escribe habitualmente, como terapia, sobre aquellos temas que más le inspiran. Se muestra encantado de poder abrir esta pequeña ventana a la Reflexión, donde intentará aportar su visión semanal de la actualidad.

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