Visto que vivimos en una época dónde los políticos hacen gala de su incapacidad para entenderse, nos toca a los ciudadanos dar ejemplo. Nos pasamos años pidiendo que ellos cambien, quizá es buen momento para cambiar nosotros y demostrar que nosotros si somos capaces de encontrar ideas y soluciones donde quepamos todos.

Lo más probable es que propuestas como estas, de un simple ciudadano español, mueran aquí porque no lleguen a leerla más de 20 personas. Aún así, me merece la pena compartirla con vosotros, ya que solo dando el primer paso se consigue subir el Everest.

¿Existe el derecho de autodeterminación?

Ésta sería la primera pregunta que debemos respondernos. Ya no tanto si debe haber una consulta en Cataluña o no, sino, si realmente tienen ese derecho. La respuesta la encontramos en las leyes internacionales:

El derecho de libre determinación de los pueblos o derecho de autodeterminación es el derecho de un pueblo a decidir sus propias formas de gobierno, perseguir su desarrollo económico, social y cultural, y estructurarse libremente, sin injerencias externas y de acuerdo con el principio de igualdad. La libre determinación está recogida en los Pactos Internacionales de Derechos Humanos, aunque no en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. También numerosas resoluciones de la Asamblea General de la ONU hacen referencia a este principio y lo desarrollan: por ejemplo, las resoluciones 1514 (XV), 1541 (XV) ó 2625 (XXV), relativas al derecho de autodeterminación de los pueblos coloniales. Es un principio fundamental del Derecho internacional público y un derecho de los pueblos, que tiene carácter inalienable y genera obligaciones erga omnes para los Estados. Incluso, de acuerdo con muchos autores, la libre determinación ha devenido norma de ius cogens.

El concepto de libre determinación tiene una gran fuerza y un carácter especialmente polémico. El Comité de Derechos Humanos ha puesto de manifiesto su naturaleza fundamental al señalar que es requisito necesario para la plena efectividad de los derechos humanos individuales.

 

Aceptado el derecho de autodeterminación… ¿Deben decidir los catalanes o España entera?

Cuando hablo de catalanes en realidad lo hago extensivo a todos los pueblos de España y del Mundo. Una vez aceptamos que según las leyes internacionales los pueblos tienen derecho a decidir su propio destino, nos guste o no, cabe la duda de quién debe decidirlo.

Pero esta duda se resuelve pronto ya que este derecho contempla que la propia región sea la que decida sobre su destino.

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La propuesta que podría gustar a todas las partes

Tanto independentistas como españoles sabemos que la independencia de una región sobre un país es un tema capital con implicaciones sociales y económicas fortísimas.

Por ello, los independentistas podrían llegar a entender que un país como España, con siglos de historia, no quiera decidir en una simple consulta o en unas simples elecciones y por mayoría simple un tema que afecta a una larga historia de un país. No podemos poner a un lado de la balanza la historia de siglos de España y al otro unas elecciones dónde esta decisión sea coyuntural y por mayoría simple, es decir, más de un 50% de los que voten que puede ser menos del 50% de la población de Cataluña.

Dicho esto, los españoles también podríamos entender que, es de buenos demócratas, ofrecer la posibilidad de que las regiones puedan usar este derecho internacional.

No se puede decidir en una sola votación

Por tanto, ambas partes podrían aceptar que una decisión con tantas implicaciones económicas y sociales y además en tiempos de crisis, con prioridades más urgentes, no puede tomarse en una sola votación coyuntural.

Y no puede ser en una sola votación, porque si una sola votación tiene la legitimidad suficiente para unir o separar un país, tendría también ésta legitimidad 4 años después y a la inversa. Es decir, si en Cataluña se votase la independencia y ganase el “Sí” a independizarse, los propios catalanes no independentistas, tendrían derecho, en una Cataluña ya independiente, a pedir la votación de volver a pertenecer a España, ya que el derecho de autodeterminación por el que consiguieron su independencia, les obligaría a que los catalanes no independentistas, también lo usasen y por tanto a poder votar su reincorporación a España.

En un tema tan capital hay que adelantarse y prever todos los escenarios y este podría ser uno. Que 4 años después de la gran votación de la independencia… una gran decepción de los no independentistas exigiera otra votación para la reincorporación, como vemos que está pasando ahora en el Reino Unido tras su salida de la Unión Europea.

Por eso, este tipo de decisiones deben ser prolongadas en el tiempo para confirmar un interés real de la gran mayoría de la población y que confirme que no se trata de un capricho temporal sino de una decisión madura y mayoritaria.

Tres votaciones para la independencia

Aceptado por ambas partes que una independencia que nos afecta a todos no debe ser algo coyuntural y debe ser confirmada en el tiempo, propongo que esta votación sea durante 3 legislaturas. Es decir, una votación cada 4 años.

De este modo, los independentistas tendrían una puerta para demostrar a España y al mundo que sus intenciones son fuertes, reales y no solo algo coyuntural de unos pocos.

Algunos podrían pensar que 12 años para independizarse son muchos años, teniendo en cuenta que la historia de España son más de 5 siglos y sabiendo que los independentistas llevan más de 50 años trabajando por conseguir este derecho, creo que, si miramos con perspectiva, 3 votaciones, una cada 4 años, no es tanto.

Esto solucionaría que un español si podría aceptar algo que no sea una sola votación y un independentista también vería una vía legítima a poder conseguirlo. La independencia sería “menos fácil” que con una sola votación, pero de conseguirla habrían demostrado que era merecido.

Por mayoría de tres quintas partes

De nuevo, si entendemos ambas partes, que la independencia va a implicar muchos cambios y costes tanto para españoles como para independentistas, sería razonable entender que las mayorías simples no legitiman este tipo de cambios tan importantes.

Yo no soy ningún experto en derecho ni mucho menos y serían los juristas, políticos, etc. los encargados de dar forma a lo que hoy es solo una semilla, pero si en una comunidad de vecinos las decisiones se toman por unanimidad y en las leyes orgánicas, creo que son 3/5 partes las necesarias para redactar la ley, sería muy razonable que no fuese una mayoría simple, sino una mayoría cualificada, la necesaria para abrir la puerta a esta separación de Cataluña del resto de España.

 

Conclusión

Sea de esta, o de otra manera, creo que puede haber caminos serios, maduros y razonables por los que encontrar soluciones a todo. Si, y digo a todo. Si los españoles empezamos a querernos más y odiarnos menos, seguro que podemos acabar entendiéndonos en los temas más y menos importantes.

Solo hace falta un poco de actitud y pensar en soluciones donde podamos caber todos. Por tanto, si esta idea no te convence, lo ideal no es criticar las ideas de los demás, sino aportar las tuyas para buscar soluciones en las que todas las partes, puedan estar contentas.

Y si esta solución, te parece razonable y crees que la deberían leer mas personas de las 20 que pronostíco que la leerán, basta con que la compartas por whatsapp o por las redes sociales y a lo mejor, con esa pequeña ayuda, vamos lanzando la caña de soluciones que nacen desde el pueblo y ayudamos a estos políticos que se tiran años sin llegar a ningún lado, más que a ese juego suyo de codazos y empujones que ya nos tiene muy cansados a todos.

 

 

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Gonzalo de la Campa

Estudió Sociología y Realización en Medios Audiovisales. Actualmente trabaja como freelance como diseñador web, gráfico y consultor de marketing online. Ha publicado su primer libro de poesía junto con Joaquín González Castro.

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